Acompañamiento terapéutico

Reflexionando sobre el trabajo del terapeuta, a menudo escuchamos termos como "tratamiento" o "cura". Sin embargo, estas palabras están dotadas de estigmas y van en contra a la horizontalidad de la relación terapéutica.

Tales expresiones traen consigo el concepto de enfermedad, y en nuestro lenguaje, los trastornos psicológicos suelen estar relacionados con el verbo "ser" en lugar de "estar". La persona "es deprimida, ansiosa, esquizofrénica". Esto pone al terapeuta en un nivel de poder en el que un lado pierde la autonomía - y, generalmente es quién recibe el diagnóstico.

De la misma manera que cada persona experimenta el mundo de una manera, los trastornos también interfieren diferentemente en cada individuo. Por ejemplo, la forma en que la depresión se relaciona con una persona será completamente distinta de cómo influye en otra.

Por lo tanto, para abordar el tema del diagnóstico, parto del principio de la separación entre este y el ser humano. Nadie es un diagnóstico. Y tal visión suscita el acompañamiento al sujeto en sus relaciones y la comprensión de la intromisión de un trastorno.

Por último, como mi papel es estar al lado del individuo en la búsqueda de herramientas para afrontar la vida, también es mi trabajo mirar los trastornos (ya sean psicológicos o no) con la comprensión de su individualidad, siendo ésta la comprensión terapéutica. Por lo tanto, aparte de acompañar al individuo, comprendo  terapéuticamente:

  • Trastornos mentales graves

  • Adicciones

  • Duelo migratorio

  • Trastornos de la personalidad

  • Depresión

  • Ansiedad